La Uncion

La Uncion

En la antigüedad  ungían con aceite a los sacerdotes cuando los consagraban para el servicio en la casa de Dios, de  igual manera ungían a los reyes; esto fue precisamente lo que hizo el profeta Samuel con David el hijo menor de Isaí quien remplazó a Saúl como rey de Israel.

El proceso de ungir consistía en tomar cierta cantidad de aceite preparado con diferentes ingredientes y vertirlo sobre la cabeza hasta que se derramara por encima de las vestiduras y llegara hasta el borde de estas. La persona ungida quedaba prácticamente cubierta por el aceite.

En nuestros tiempos Dios está interesado en ungir a cada hijo suyo que hace parte de la iglesia no simplemente con aceite si no con el Espíritu Santo.

El apóstol Pablo hizo una declaración maravillosa en 2 Corintios 1:21 “el que nos ungió es Dios” Pablo fue ungido con el Espíritu Santo  y yo creo que Dios también quiere ungirte a ti.
Estar ungido por el Espíritu Santo equivale a tener poder, autoridad, gracia y respaldo de Dios.

Cuando la unción esta sobre ti ella lo llena todo, el profeta Eliseo estaba tan ungido que hasta sus huesos contenían poder 2 Reyes 13:20-21 tremendo cuando el cuerpo del joven muerto toco los huesos de Eliseo y resucito.
El apóstol Pedro de igual manera estaba tan ungido que la biblia dice que cuando su sombra tocaba a los enfermos estos eran sanados. Hechos 5:14-16.
Impresionante los huesos de Eliseo estaban ungidos y la sombra de Pedro también estaba ungida

Es muy importante escalar continuamente a nuevos niveles de unción, David antes de ser coronado como rey de Israel fue ungido tres veces. 1 Samuel 16: 11-16. 2 Samuel 2:1, 4. 2 Samuel 5:1,3.

Hay tres condiciones para que cada uno de nosotros sea ungido a plenitud:

1. Entender el propósito por el cual Dios unge a sus hijos.

Dios nos unge para que seamos efectivos a  la hora de servir.
Hechos 10:38 El señor Jesús fue ungido y anduvo haciendo bienes, entienda la palabra bienes como sanar enfermos, echar fuera demonios, predicar el evangelio, dar una palabra de esperanza al angustiado.
Si estás dispuesto a servir en la obra del Señor con toda seguridad el te va a ungir para que seas efectivo.

2. Amar la justicia y aborrecer la maldad. Hebreos 1:9

La justicia tiene que ver con la santidad y la maldad con el pecado.
Tomemos la firme decisión de apartarnos de toda especie de pecado y abrasemos la santidad basada en la obediencia.

3. Anhelar fervientemente el ser ungido a plenitud por el Espíritu Santo; que esto prácticamente se convierta en una obsesión.

A diario pídale a Dios que lo unja con su Espíritu que no quede ni una sola célula de su cuerpo sin ser ungida, que sus huesos sean ungidos y su sombra también.

Apóstol Manuel Vargas Cabrera
Iglesia Cristiana Avivando el Fuego